Aprender japonés por diversión, intentar un crucigrama de domingo por primera vez, tomar una clase de cerámica, unirse a un club de lectura o dominar una nueva técnica de maquillaje: ¿qué tienen todas estas actividades en común? Te desafían de maneras novedosas e incluso pueden ayudar a mantener tu cerebro más saludable por más tiempo.
Los neurocientíficos afirman que enfrentar nuevos desafíos mentales favorece el crecimiento de nuevas neuronas. En su libro El Cerebro Atómico, la investigadora Beatriz Larrea explica que exigir al cerebro fomenta la neurogénesis: la creación de nuevas células nerviosas. Los estudios también han encontrado que, con el tiempo, cuanto más te involucras en actividades estimulantes, ya sea a través de la educación o el trabajo, menor es tu riesgo de desarrollar demencia.
Aprendizaje y Neuroplasticidad
La Dra. Amaya Manrique de The Beauty Concept en Madrid describe la neuroplasticidad como la capacidad del cerebro para adaptarse, cambiar y reorganizarse a lo largo de la vida. “Nuestras neuronas pueden formar nuevas conexiones, fortalecer las existentes o incluso crear vías alternativas”, dice.
Cuando aprendemos algo nuevo, nuestro cerebro construye conexiones frescas. “Cuanto más uses una vía, más fuerte y rápida se vuelve. Pero si dejas de usarla, esa vía puede desvanecerse, haciendo espacio para que se desarrollen nuevas rutas”, explica la Dra. Manrique. “Enfrentar cualquier actividad nueva con curiosidad infantil puede ayudar a nuestro cerebro a forjar estas nuevas vías”.
El Estado de Flujo
Piensa en cuando has comenzado un nuevo pasatiempo o adquirido una habilidad en el trabajo. Te sientes motivado, concentrado y sin distracciones: el tiempo parece volar. Esto se conoce como estado de flujo, y no solo aumenta la neuroplasticidad, sino que también mejora el bienestar.
La coach de desarrollo personal Laura G. Ortiz de Zárate explica: “Cuando estamos profundamente involucrados en una actividad que disfrutamos—una que es lo suficientemente desafiante para mantener nuestro interés pero no tan difícil que sea frustrante—entramos en un estado de flujo. Ocurre con tareas que nos hacen perder la noción del tiempo, despiertan la creatividad y aumentan la productividad”.
En este estado, el estrés se desvanece porque el disfrute y la concentración de aprender algo nuevo—sin frustración—desencadenan la liberación de dopamina, la hormona asociada con el placer, la motivación y la recompensa.
Tratamientos para Potenciar la Plasticidad Cerebral
Si bien hábitos como el sueño, la nutrición y el manejo del estrés son esenciales para la salud cerebral, algunos tratamientos modernos también pueden ayudar a estimular el cerebro. Un ejemplo es la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), un procedimiento no invasivo que utiliza pulsos magnéticos para activar áreas del cerebro involucradas en la regulación emocional, la función cognitiva y el autocontrol. Celebridades como Serena Williams y Gwyneth Paltrow han compartido sus experiencias positivas con EMT utilizando el dispositivo ExoMind.
Una sesión típica de EMT ExoMind dura unos 25 minutos. Un dispositivo de mano aplica pulsos magnéticos en puntos específicos de la cabeza, activando neuronas y mejorando la comunicación entre ellas, lo que promueve la relajación. “Esta tecnología ayuda al cerebro a ‘elegir’ vías que mejoran la función, potencian el rendimiento cognitivo, mejoran el estado de ánimo, aumentan la energía, alivian los síntomas de depresión y ansiedad, y potencialmente apoyan una mejor toma de decisiones en la vida”, dice la Dra. Manrique. Ella recomienda múltiples sesiones para el efecto completo.
¿Tienes curiosidad sobre una tendencia de belleza o bienestar? ¡Háznoslo saber! Envía un correo electrónico a la editora senior de belleza y bienestar de Vogue a beauty@vogue.com.
Preguntas Frecuentes
Por supuesto. Aquí tienes una lista de preguntas frecuentes sobre el mejor hábito para combatir el envejecimiento cerebral según los médicos.
Preguntas Generales Para Principiantes
P: Entonces, ¿cuál es este mejor hábito del que hablan los médicos?
R: El ejercicio físico regular. Es el hábito más efectivo que puedes adoptar para proteger tu cerebro del envejecimiento.
P: ¿Por qué es tan bueno el ejercicio para el cerebro?
R: Aumenta el flujo sanguíneo, aporta más oxígeno y nutrientes, reduce la inflamación y fomenta el crecimiento de nuevas células y conexiones cerebrales.
P: ¿Tengo que correr maratones para ver beneficios?
R: Absolutamente no. Incluso una actividad moderada y constante, como caminar a paso ligero, nadar o bailar, proporciona enormes beneficios. La clave es la constancia, no la intensidad.
P: ¿Qué tan rápido veré resultados?
R: Algunos beneficios, como un mejor estado de ánimo y un pensamiento más agudo, pueden sentirse casi inmediatamente después de un entrenamiento. Los beneficios estructurales a largo plazo para la memoria y la protección cognitiva se acumulan con meses y años de constancia.
Beneficios Cómo Funciona
P: ¿Con qué funciones cerebrales específicas ayuda el ejercicio?
R: Mejora la memoria, la concentración, la velocidad de procesamiento y las habilidades para resolver problemas. También ayuda a regular el estado de ánimo y reduce el riesgo de depresión y ansiedad.
P: ¿Realmente puede el ejercicio ayudar a prevenir enfermedades como el Alzheimer?
R: Si bien no puede garantizar la prevención, es una de las herramientas más poderosas para reducir significativamente tu riesgo. Ayuda a construir una reserva cognitiva, haciendo que tu cerebro sea más resiliente.
P: ¿Importa qué tipo de ejercicio hago?
R: Una combinación es lo mejor.
- Ejercicio Aeróbico/Cardio: Excelente para la salud cerebral general y el flujo sanguíneo.
- Entrenamiento de Fuerza: Apoya la salud cerebral indirectamente al mejorar la salud general.
- Habilidades de Coordinación/Motoras: Desafía a tu cerebro a aprender nuevos patrones y mejora la conectividad.
Consejos Prácticos Cómo Empezar
P: ¿Cuánto ejercicio necesito realmente?
R: La mayoría de los expertos recomiendan al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada por semana, lo que se traduce en unos 30 minutos, 5 días a la semana.
P: No soy activo en absoluto. ¿Por dónde debería empezar?
R: Empieza poco a poco. Una caminata de 10-15 minutos cada día es un comienzo perfecto. Aumenta gradualmente el tiempo y la intensidad a medida que...